
Faro Santander ha obtenido la certificación BREEAM Excepcional en fase de diseño con una puntuación de 92,96%, la más alta registrada hasta la fecha por la metodología BREEAM en un museo o centro cultural de todo el mundo. Este reconocimiento avala el excelente desempeño ambiental de la rehabilitación del histórico Edificio Pereda y sitúa al proyecto como un nuevo referente internacional en construcción sostenible aplicada al patrimonio.
Impulsado por Fundación Banco Santander, el proyecto culmina la transformación de la antigua sede del banco en un gran espacio cultural abierto a la ciudadanía. La inauguración está prevista para el próximo 8 de septiembre, fecha en la que el edificio comenzará una nueva etapa acogiendo la Colección Banco Santander, exposiciones temporales y una amplia programación cultural en un inmueble que combina valor patrimonial, innovación arquitectónica y sostenibilidad.
La certificación BREEAM en fase de diseño, obtenida tras el trabajo del Asesor BREEAM Sergio Arús de IDOM, reconoce aquellos edificios que integran criterios ambientales exigentes durante su diseño, construcción y operación. En el caso de Faro Santander, la elevada puntuación obtenida es el resultado de una estrategia integral de rehabilitación que ha priorizado la conservación del edificio existente, la reducción del impacto ambiental de la intervención y la creación de espacios de alta calidad para sus futuros usuarios.
Uno de los pilares del proyecto ha sido la reutilización de la estructura del histórico Edificio Pereda, una decisión que ha permitido conservar el patrimonio arquitectónico del inmueble y reducir significativamente las emisiones de carbono y la generación de residuos asociadas a una nueva construcción. Esta estrategia de aprovechamiento de los recursos existentes constituye una de las medidas con mayor impacto ambiental dentro del sector de la edificación y pone de manifiesto el papel de la rehabilitación como herramienta para avanzar hacia un entorno construido más sostenible.
La intervención incorpora, además, soluciones innovadoras destinadas a optimizar el comportamiento energético del edificio. Entre ellas destaca un sistema de climatización que combina energía geotérmica con la termoactivación de la estructura del edificio (TABS), proporcionando unas condiciones de temperatura estables y eficientes tanto para el confort de los visitantes como para la adecuada conservación de las obras de arte.
El proyecto también integra cubiertas vegetales, sistemas de reutilización de aguas pluviales para riego, infraestructuras destinadas a fomentar la movilidad ciclista y una cuidada selección de materiales que combina la conservación de los elementos históricos con la incorporación de soluciones contemporáneas de gran durabilidad. Durante la ejecución de las obras, además, se consiguió valorizar más del 95 % de los residuos generados, reforzando el compromiso ambiental del proyecto durante todas sus fases.

Un referente cultural y sostenible en el norte de España
La rehabilitación ha sido liderada por David Chipperfield Architects, siguiendo una filosofía basada en otorgar una nueva vida a edificios históricos respetando su identidad y su evolución a lo largo del tiempo. Considerado Bien de Interés Cultural, el Edificio Pereda conserva elementos arquitectónicos cuya historia se remonta a finales del siglo XVIII y que, tras sucesivas ampliaciones, habían configurado un inmueble de gran complejidad espacial.
La propuesta arquitectónica reinterpreta esa complejidad para adaptarla a un nuevo uso público. El histórico arco del edificio se convierte en el principal elemento articulador del recorrido interior mediante un gran espacio central que mejora la conexión visual entre los distintos niveles y simboliza la transformación del antiguo edificio corporativo en un equipamiento cultural abierto a la ciudad. Bajo este arco se sitúan los nuevos accesos principales, reforzando su papel como puerta de conexión entre el centro urbano y la bahía de Santander.
Entre los elementos más representativos de la intervención destaca la gran escalera helicoidal de hormigón visto, concebida como el inicio del recorrido por el edificio y como pieza vertebradora de las diferentes galerías expositivas distribuidas en torno al vacío central.
Con más de 10.000 metros cuadrados de superficie útil distribuidos en diez niveles, Faro Santander ha sido concebido para convertirse en uno de los principales equipamientos culturales del norte de España. Cerca de 3.000 metros cuadrados, repartidos en cinco plantas, estarán dedicados a espacios expositivos, mientras que los niveles superiores albergarán una cafetería, un restaurante y una terraza-mirador abierta a la ciudad. El edificio cuenta además con tres plantas subterráneas donde se ubican un auditorio y las instalaciones técnicas.

La programación combinará la exhibición permanente de la Colección Banco Santander con exposiciones temporales, espacios destinados a la experimentación artística y propuestas dirigidas al público familiar. El centro incorporará igualmente instalaciones en las que la tecnología desempeñará un papel protagonista como vehículo para la creación contemporánea, la innovación y la participación ciudadana. El recorrido comenzará con un espacio dedicado a artistas de Cantabria, reforzando el vínculo del nuevo centro con el contexto cultural del territorio.
Para Daniel Vega Pérez de Arlucea, director de Faro Santander, la transformación del edificio responde a la voluntad de crear “un centro cultural abierto a la ciudadanía, cercano y accesible, con espacios muy diversos y de gran calidad donde todos los públicos puedan disfrutar de una experiencia diferencial”. Por su parte, David Chipperfield ha señalado que el proyecto representa “una ambición compartida para reimaginar las históricas oficinas del Banco Santander como un espacio cívico y cultural para la ciudad”.
La obtención de la certificación BREEAM Excepcional y el récord alcanzado por su evaluación consolidan a Faro Santander como un ejemplo sobre de qué manera la rehabilitación del patrimonio puede responder a los desafíos actuales de la sostenibilidad sin renunciar a la calidad arquitectónica ni al valor histórico de los edificios. El proyecto demuestra que es posible transformar inmuebles emblemáticos en espacios preparados para las necesidades del futuro, reduciendo su impacto ambiental y ofreciendo al mismo tiempo entornos más eficientes, saludables y resilientes para las personas.



