¿Dónde tiene más impacto la sostenibilidad en edificación: en obra nueva o en rehabilitación?

La sostenibilidad en edificación se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales ejes de transformación del sector inmobiliario. La evolución del marco normativo, los objetivos climáticos y las propias demandas del mercado están impulsando un cambio profundo en la forma de diseñar, construir y gestionar los edificios.

En este contexto, es habitual que surja una pregunta entre promotores, proyectistas, inversores y administraciones públicas: ¿dónde tiene más impacto aplicar criterios de sostenibilidad, en la obra nueva o en la rehabilitación de edificios?

La respuesta no es excluyente. Ambas son necesarias y cumplen funciones diferentes dentro de la estrategia de descarbonización y mejora del parque edificatorio.

El papel del parque edificatorio existente

Más del 80 % de los edificios que estarán en uso en 2050 ya están construidos. Una gran parte de ellos fue proyectada en un contexto en el que la eficiencia energética, el confort interior o el impacto ambiental no tenían el peso que tienen hoy en día.

Como consecuencia, el parque edificatorio actual concentra una parte muy relevante del consumo energético y de las emisiones asociadas al sector de la edificación. Esta realidad sitúa a la rehabilitación de edificios en el centro de cualquier estrategia de sostenibilidad a medio y largo plazo.

Actuar sobre los edificios existentes no es solo una cuestión de mejora energética, sino también de actualización funcional, mejora del confort y adecuación a los estándares actuales de calidad y prestaciones.

Obra nueva: integrar la sostenibilidad desde el diseño

La obra nueva ofrece una oportunidad fundamental: la posibilidad de incorporar los criterios de sostenibilidad desde las primeras fases del proyecto.

El diseño es el momento en el que se pueden tomar las decisiones que más influyen en el comportamiento futuro del edificio, como la orientación, la definición de la envolvente, la selección de materiales, la concepción de las instalaciones o las condiciones de confort y bienestar para los usuarios.

Cuando estos aspectos se abordan de forma integrada, es posible alcanzar edificios con un mejor comportamiento ambiental, mayor eficiencia en el uso de recursos y un nivel de prestaciones más elevado a lo largo de todo su ciclo de vida. Proyectos como el Campus Tecnológico de Cortizo muestran cómo la obra nueva permite materializar estos principios desde el origen, integrando criterios de sostenibilidad en la concepción global del edificio.

Desde este punto de vista, cada edificio nuevo que se construye sin tener en cuenta estos criterios supone una oportunidad perdida y una carga futura para el conjunto del parque edificatorio.

Rehabilitación: una herramienta clave para la mejora del parque existente

Si la obra nueva es esencial para no seguir incorporando edificios ineficientes, la rehabilitación es la vía principal para mejorar el comportamiento del parque actual.

Las intervenciones de rehabilitación permiten reducir de forma significativa el consumo energético y las emisiones asociadas al uso de los edificios, al tiempo que mejoran aspectos como el confort térmico, la calidad del ambiente interior o los costes de operación y mantenimiento. Iniciativas como la rehabilitación del edificio Infinito Delicias ilustran el potencial de este tipo de actuaciones para transformar edificios existentes y adaptarlos a los estándares actuales de sostenibilidad.

Además, desde un enfoque ambiental, la rehabilitación permite optimizar el uso de los recursos existentes, prolongar la vida útil de los edificios y reducir los impactos asociados a nuevas construcciones.

Por este motivo, la rehabilitación no debe entenderse únicamente como una respuesta a los objetivos climáticos, sino también como una herramienta de mejora urbana, social y económica.

Dos enfoques complementarios dentro de una misma estrategia

Plantear la cuestión en términos de obra nueva o rehabilitación puede llevar a una visión simplificada del problema. En realidad, ambas tipologías de actuación son necesarias y cumplen funciones distintas:

  • La obra nueva contribuye a definir el nivel de calidad y prestaciones de los edificios que conformarán el parque del futuro.
  • La rehabilitación permite actuar de forma directa sobre el parque existente, que es donde hoy se concentra la mayor parte del consumo y de las emisiones.

Por tanto, el avance hacia un entorno construido más sostenible requiere una combinación coherente de ambas líneas de actuación.

BREEAM como marco para evaluar, orientar y mejorar el rendimiento de los edificios

En este contexto, contar con metodologías de evaluación como BREEAM permite abordar la sostenibilidad de forma estructurada, objetiva y basada en criterios técnicos contrastados.

BREEAM no es únicamente un sistema de certificación, sino un marco de referencia para integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio, desde el diseño, hasta la fase de uso y gestión.

Su enfoque se basa en una evaluación integral del comportamiento ambiental, considerando, entre otros aspectos, la energía, el agua, los materiales, la salud y el bienestar, la gestión, la contaminación o el impacto en el entorno. Esta visión holística permite evitar aproximaciones parciales y priorizar aquellas medidas que generan un mayor valor ambiental, social y económico.

Además, los esquemas BREEAM están adaptados tanto a proyectos de obra nueva como de rehabilitación, reconociendo que los puntos de partida son distintos, pero que en todos los casos es posible definir hojas de ruta de mejora progresiva del rendimiento del edificio.

De este modo, BREEAM facilita:

  • La definición de objetivos claros y verificables en materia de sostenibilidad.
  • La comparación del comportamiento de distintos edificios bajo criterios homogéneos.
  • La priorización de inversiones en función de su impacto real.
  • Y la medición objetiva de los resultados obtenidos.

Este enfoque contribuye a aportar rigor técnico, coherencia y credibilidad a las estrategias de sostenibilidad en edificación.

Cada intervención cuenta

La transformación del sector depende de entender que cada proyecto es una oportunidad para mejorar el comportamiento del parque edificatorio en su conjunto.

La obra nueva y la rehabilitación cumplen funciones distintas y complementarias dentro de esta transición. La primera permite consolidar un parque futuro con mayores niveles de calidad, eficiencia y resiliencia. La segunda es imprescindible para corregir las ineficiencias del parque actual y reducir de forma efectiva su impacto ambiental.

En ambos casos, actuar con criterios técnicos, medir el rendimiento y orientar las decisiones con marcos como BREEAM es lo que permite convertir los objetivos de sostenibilidad en mejoras reales y verificables. Porque cada edificio nuevo que no se diseña con criterios de sostenibilidad es un lastre durante décadas y cada edificio existente sin rehabilitar es una fuente continua de consumo, emisiones y costes evitables.

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