¿Cómo combatir las olas de calor en las ciudades?

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Cada verano recibimos una ola de calor y cada año es ligeramente más intensa que la anterior; algo que seguirá ocurriendo mientras no impongamos tecnología y hábitos sostenibles en los sectores más contaminantes del planeta.

Estas olas de calor son especialmente intensas en las ciudades debido al denominado efecto “isla de calor urbano”, que provoca una sensación térmica más sofocante para sus habitantes. En este sentido, el servicio suizo de meteorología ha realizado un estudio que estima que la diferencia de temperatura entre los entornos rurales y urbanos puede ser de hasta 6ºC.

Otro estudio publicado en la revista especializada Nature Climate Change (analizado por National Geographic) ha demostrado que, tras estudiar 732 localidades de 43 países del mundo entre 1991 y 2018, un tercio de las muertes atribuibles al aumento de temperatura están provocadas por la actividad humana. La investigación, elaborada por la London School of Hygiene & Tropical Medicine y la Universidad de Berna, revela como el exceso de calor producido por el ser humano ha provocado 136 muertes adicionales al año en Santiago de Chile o 177 muertes en Madrid.

El cambio climático hará que ésta circunstancia se agrave con el paso del tiempo y por ello es necesario adoptar medidas sostenibles que ayuden a refrescar las ciudades. ¿Cómo combatir estas cifras y evitar el exceso de calor?

 

Más zonas verdes

Las zonas verdes son popularmente conocidas como elementos para mitigar la contaminación urbana, pero, además de servir como sumidero de CO2, los espacios ajardinados contribuyen a refrescar el ambiente y reducir el exceso de ruido.

Los espacios verdes proporcionan sombra y sus beneficios para la salud y el bienestar de las personas están contrastados científicamente. Por otra parte, debido al aumento de temperatura en España, muchas ciudades han comenzando a incluir especies africanas como el cedro en sus planes de renovación urbana.

Convertir los tejados en parasoles

Más de la mitad de las azoteas en España son espacios comunes sin una función concreta. Además, son la parte de los edificios más expuesta a la intemperie, por lo que contribuyen activamente al efecto “isla de calor urbano” al retener parte del calor que se genera en el edificio durante el día.

Varios estudios sugieren que instalar jardines en los tejados de los edificios tendría múltiples beneficios; absorbería parte de la contaminación ambiental producida en el propio edificio; ayudaría a refrescar las temperaturas y retendría gran parte de las precipitaciones sobre la fachada.

Otra alternativa sería pintar los tejados de blanco para aumentar el porcentaje de radiación solar que refleja el edificio y evitar que se absorba un exceso de calor a través de la azotea.

Refugios climáticos y espacios de sombra

Ante la magnitud de las olas de calor de este verano muchas ciudades españolas han decidido crear refugios climáticos. En la mayoría de casos se trata de instalaciones temporales en bibliotecas, centros deportivos o museos para permitir el descanso y refresco de las personas que están en la calle durante las horas de mayor riesgo por calor.

La red de ciudades C40 ha advertido de la necesidad de mejorar el trabajo de alerta y comunicación de estos refugios a la población. No basta con anunciarlo durante la ola de calor, sino que debe anunciarse activamente días antes en diversos medios para que todos los ciudadanos sepan a donde acudir en caso de necesidad.

Plantar árboles de gran altura, mamparas y toldos de grandes dimensiones para producir sombra en las calles son otras soluciones que protegen a los ciudadanos durante las horas de más calor en verano. Su labor es fundamental para hacer transitables calles y plazas de una forma segura.

Ciudades policéntricas

Este concepto hace referencia a la transformación de los barrios y distritos de una ciudad para que cada habitante tenga todos los servicios que necesita a 15 minutos de su residencia. Ampliar las zonas peatonales, fomentar corredores verdes conectando los distintos parques de la ciudad y dotar a cada barrio de servicios básicos (comercios, farmacias, centros de salud, escuelas…) son medidas que invitan a caminar, eliminan la dependencia de vehículos motorizados y reducen la contaminación y el exceso de calor que produce el tráfico.

Crear comunidades entorno a un barrio es uno de los objetivos que persigue la metodología sostenible de BREEAM Urbanismo. Dos ejemplos de su aplicación a escala urbana son el desarrollo de Madrid Nuevo Norte y el proyecto de Integración del Ferrocarril en Logroño, cuya sostenibilidad ha sido evaluada y certificada por BREEAM.

Color y permeabilidad del suelo

Las aceras y el asfalto se fabrican con materiales como brea, grava o roca triturada que en verano pueden alcanzar temperaturas superiores a los 60ºC. Esta circunstancia convierte los pavimentos urbanos en un factor determinante en el origen de la “isla de calor urbano”.

La solución ideal es fomentar suelos permeables con escorrentías cercanas al 90%. De esta manera se consigue filtrar parte del agua de las precipitaciones para amortiguar el calor y contribuir al crecimiento de especies vegetales en las zonas ajardinadas.

Otra medida de la que ya hemos hablado es el uso de pintura blanca para reflejar una mayor cantidad de luz solar; evitando así que los pavimentos urbanos se sobrecalienten durante el verano.

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